- ¡Ay, qué ricas las torticas de Morón! ¡A quilo son!Tomado de Juventud Rebelde/Ciro Bianchi
Vuelve el pregón a apoderarse del panorama sonoro de la ciudad. Aunque nunca desapareció del todo, perdió presencia a lo largo de las últimas décadas, al punto de que en 1978 un eminente estudioso lo conceptuaba ya como «una reliquia folklórica».
La venta ambulante parecía centrarse entonces sobre todo en las flores. Hoy, a partir de los cambios que se operan en la nación, desde las seis de la mañana hasta más allá de las ocho de la noche, vendedores de todo tipo andan y desandan las calles: heladeros, tamaleros y escoberos con una variada oferta de haraganes, trapeadores, percheros, palitos de tendedera y destupidores de inodoro, sin que falten los que ofrecen panes, mantequilla, queso crema y galletas, turrones de maní, raspadura del trapiche de Guayos, en Cabaiguán, y cremitas de leche, traídas de Camagüey, vocea el vendedor, lo que tal vez no sea verdad. Los floreros aparecen mayormente los domingos.