Mucho pudiéramos escribir de sus virtudes, de su gran amor por su pueblo, el municipio Ciro Redondo, pero también de sus estrechos vínculos con la ciudad de Morón.
Hasta sus últimos momentos de su existencia, nos alimentó con sus décimas criollas, donde plasmaba sus desvelos, sus añoranzas y preocupaciones.
Pocas palabras brotan para calificar a este avileño. Sentimos en lo profundo su inesperada partida.
A su familia, amistades y amigos, nuestro mensaje de consternación.